Hay compras que se hacen casi por inercia: se acerca una cena de empresa, una fiesta de Navidad o un amigo invisible y aparece ese accesorio simpático que parece resolver el disfraz en diez segundos. Esta diadema de cuernos de reno entra justo en esa categoría.
El detalle que muchos no miran no está en el color marrón ni en el dibujo de las orejas, sino en dónde se va a usar de verdad. Porque una cosa es quedar bien en una foto y otra llevarla puesta durante horas.
