Cuando abres vino en casa con cierta frecuencia, el sacacorchos acaba marcando la diferencia. No tanto por poder sacar el corcho, sino por cómo lo sacas: sin pelearte, sin girar de más y sin ese momento incómodo en el que el corcho empieza a desmigajarse.
En cenas con amigos o en un servicio más rápido (aunque sea en tu propia mesa), los modelos de doble palanca suelen ser el punto medio entre facilidad y control: menos fuerza, más palanca.
El Koala profesional de doble palanca promete justo eso, con espiral de teflón antiadherente y una pequeña navaja integrada para la cápsula. La cuestión es si, por lo que cuesta, se nota en el día a día.
