Cuando el portátil convive con papeles, cargadores y alguna pantalla extra, la mesa “de siempre” se queda pequeña antes de que te des cuenta. Y si trabajas o estudias en una habitación compartida, cada centímetro cuenta.
Los escritorios en L suelen aparecer como solución rápida: ocupan esquina, amplían superficie y separan tareas. El problema es que no todos encajan igual en tu espacio, ni todos aguantan el mismo ritmo.
Este VASAGLE de 138 x 138 cm baja ahora de precio y promete doble zona de trabajo, balda central modulable y un planteamiento pensado para ordenar cables. La pregunta útil es otra: ¿realmente tu rincón y tu forma de trabajar sacan partido a una L?
Una L tiene sentido cuando haces dos cosas a la vez
La ventaja real de un escritorio en L no es solo “más grande”. Permite separar físicamente tareas: en un ala colocas portátil y monitores, y en la otra dejas cuadernos, documentos o una tableta gráfica. Esa división reduce el baile de objetos y, con ello, las interrupciones.
En este modelo, la superficie total (138 x 138 cm) apunta a montajes con varias pantallas: la marca habla de 3 a 4 monitores. Si teletrabajas con soporte de portátil, monitor externo y una segunda pantalla auxiliar, esa amplitud es la diferencia entre estar encajonado y trabajar con aire.
La balda central: útil si encaja con tu equipo
La balda central extraíble permite dejar periféricos, discos externos o material pequeño sin invadir el tablero. Sin ella, se abre espacio para colocar una torre, algo clave si usas sobremesa y no quieres que acabe en el suelo acumulando polvo.
Antes de decidir, piensa dónde van tus “fijos” (CPU, regleta, router, impresora compacta). La gracia de una L es que todo tenga sitio: si la balda coincide con tu silla o tu manera de girarte, puede convertirse en una molestia diaria.
Orden de cables y estabilidad
El bisel en la esquina trasera para pasar cables evita separar la mesa de la pared más de lo necesario y reduce tirones cuando mueves monitores o cargadores. En espacios pequeños, ese detalle cambia la sensación de “puesto improvisado”.
En estabilidad, el planteamiento es el habitual en esta gama: estructura de acero, travesaños de refuerzo y patas ajustables para nivelar. La marca declara hasta 50 kg de carga; lo importante es cómo repartes el peso y si el suelo está bien nivelado.
Qué tener en cuenta antes de colocarla en la esquina
Una mesa en L puede aprovechar muy bien una esquina, pero también puede bloquear la circulación si la habitación es estrecha o si abres cajones y puertas cerca. Mide el hueco, el paso, el radio de la silla y la posición de los enchufes.
En calidad percibida, las valoraciones destacan la relación calidad‑precio, la amplitud y un montaje razonable. Algunas opiniones mencionan ajustes y cantos mejorables, así que conviene ir con cierto margen de tolerancia si eres muy exigente con los acabados.
El precio, por debajo de lo habitual
Ahora cuesta 76,99 € frente a 95,99 €, un 19% menos. Además, queda por debajo de su media de 90 días (97,26 €) y de 180 días (98,79 €), así que se mueve en una franja más baja de lo normal.
Si ya tenías decidido el formato en L y las medidas te encajan, es un precio interesante. Si dudas entre mesa recta y esquina, mejor decidir primero por distribución y comodidad que por la rebaja puntual.
Antes de lanzarte, ayuda hacer un plano rápido con medidas, silla y recorridos y comprobar si esa esquina será un puesto cómodo dentro de tres meses, no solo el día que la montes.


David_Lightman comentó:
gracias por el aviso, justo buscaba algo asi para mi habitacion pequeñita