Hay compras que no responden a una necesidad práctica, sino a algo mucho más sencillo: ver un personaje que te hace gracia y pensar que quedaría bien en la estantería o al lado del monitor. Con el Gato con Botas pasa eso a menudo, porque mezcla nostalgia de Shrek con un diseño muy reconocible incluso en formato mini.
Esta edición oficial del 30 aniversario baja ahora de precio y se queda en una franja más fácil de asumir para quien colecciona Funko o quiere una figura pequeña de DreamWorks.
