Hay días en los que apetece jugar, pero no competir. Encender la Switch y encontrarse con un juego que te baja las pulsaciones en lugar de pedirte reflejos, rachas y tutoriales eternos.
Monument Valley siempre ha ido por otro lado: puzles que se sienten como tocar una maqueta imposible, con ilusiones ópticas que se abren a base de curiosidad más que de fuerza bruta. En portátil encaja especialmente bien en ratos cortos.
Ahora llega una colección física que reúne la trilogía completa, con ese tipo de acabado “de estantería” que a muchos les sigue importando.
Una colección física con los tres Monument Valley
Esta edición reúne por primera vez los tres Monument Valley en un solo cartucho para Switch, algo relevante si te gusta conservar juegos, prestarlos o simplemente evitar depender de descargas futuras.
El paquete incluye seis tarjetas de arte de 8,2 x 10,7 cm con diseños originales. No cambian la experiencia jugable, pero refuerzan lo que hace especial a la saga: su dirección artística, inspirada en escultura minimalista, geometría sagrada y naturaleza.
Puzles basados en perspectiva y calma
La base sigue siendo la misma: guiar a los personajes a través de escenarios que se pliegan y se contradicen, manipulando perspectivas y estructuras imposibles. Son rompecabezas “limpios”, más de observar y probar que de memorizar combinaciones.
Los niveles están diseñados a mano y el ritmo tiende a lo relajante. No significa que sea trivial: hay puzles complejos, pero rara vez buscan frustrar. El paisaje sonoro es meditativo y responde a las interacciones del jugador, funcionando como una segunda capa de guía emocional.
Tres historias conectadas por el mismo tono
La trilogía encadena tres viajes con protagonistas y temas diferentes: Ida y la búsqueda del perdón en el primer juego; Ro y su hija, con la maternidad como telón de fondo en el segundo; y Noor en el tercero, con la misión de reavivar la Luz Sagrada para recomponer un mundo fragmentado.
Son historias de crecimiento, conexión y curación, contadas con pocos elementos y mucha sugerencia. La ausencia de voces empuja en esa dirección: el peso recae en la imagen, el movimiento y la música. En Switch funciona bien tanto en una sesión corta como en una tarde más larga, porque no exige reentrar en un sistema complejo cada vez.
Para quién es (y para quién no)
Conviene calibrar expectativas. Si tu idea de “buen puzzle” pasa por dificultad creciente, cronómetros o muchas mecánicas encadenadas, aquí el enfoque es otro: la experiencia prioriza el asombro visual y la sensación de avanzar con suavidad.
Las valoraciones mencionan un 5/5, pero con una muestra pequeña (seis opiniones), así que no es un termómetro sólido. Aun así, los comentarios coinciden en destacar el diseño artístico y el tono tranquilo.
Precio: cómo está ahora mismo
Esta edición física se queda en 24,99€, frente a 34,99€ anteriores (un 28% menos). Está por debajo de su media de los últimos 90 días (32,6€) y 180 días (32,76€), un dato útil para saber si es una bajada puntual o un precio habitual.
Para quienes quieren la trilogía completa en físico en un solo pack, este contexto de precio ayuda a decidir si es buen momento para hacerse con ella.

