Strike es un juego de mesa de dados pensado para partidas ágiles en las que el resultado depende tanto del azar como de la forma de lanzar. Se juega en un área de lanzamiento delimitada por un tablero y un tapete blando, que amortigua el impacto y ayuda a mantener los dados dentro de la zona de juego. Está diseñado para 2 a 5 jugadores, recomendado para mayores de 8 años y con una duración habitual de unos 15 minutos por partida.
La dinámica se basa en turnos en sentido horario. En cada turno, el jugador introduce en el tablero uno de sus dados y lo lanza para que choque con los demás que ya estén en juego. Estos impactos pueden provocar que los dados cambien de cara al rebotar, alterando los resultados visibles. El objetivo inmediato del turno es formar grupos de dados con el mismo símbolo en la cara superior.
Cuando, tras un lanzamiento, aparecen dados que coinciden en resultado, el jugador puede recoger los dados que muestran el mismo valor y devolverlos a su reserva, aumentando así sus opciones para turnos posteriores. A partir de ahí, cada jugador decide si prefiere seguir lanzando más dados para intentar recuperar más o si conviene detenerse y pasar, evitando quedarse con menos recursos para continuar.
La eliminación es progresiva: si al finalizar su turno un jugador se queda sin dados disponibles, queda fuera de la partida. El juego continúa hasta que solo permanece un participante con dados en su reserva; ese jugador es el ganador. El número de dados que se recuperan en cada turno y el control de cuándo parar son la base de la toma de decisiones.
El conjunto incluye 26 dados, 1 tablero, 1 tapete blando y el reglamento. La cantidad de dados hace que el área de juego se llene con rapidez y que los choques entre piezas generen cambios constantes en los resultados, manteniendo el ritmo de la partida sin preparación compleja.

